" La Rogativa "

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La noche del 30 de abril de 1797, según cuenta una leyenda muy popular en Puerto Rico, el pueblo de San Juan, por temor a que los defensores españoles no pudieran repeler el ataque de los británicos, sacaron una procesión religiosa a modo de súplica. Los habitantes de la ciudad sacaron a la calle todos los objetos religiosos que poseían, y rezaron por el bien de la batalla. Durante la procesión portaban antorchas y velas en sus manos.

Los generales británicos vieron la procesión desde la distancia del mar. Sin embargo, al estar todo oscuro, sólo pudieron ver las luces de las antorchas y las velas. Lo primero que pensaron fue que aquellas antorchas era un nuevo contingente de tropas españolas que venían a reforzar al ejército defensor de la playa. Con esta idea, el jefe del ejército británico, el General Abercromby, decidió retirar sus tropas, creyendo que sería imposible tomar la playa con aquellos nuevos refuerzos que habían llegado hasta San Juan.